Sin embargo, ante el rechazo público que éstos evidenciaron anteayer, Salud les pidió «que presenten sus propias propuestas, porque esto es un documento de trabajo donde nosotros planteamos una propuesta y ellos deben ofrecer sus propias soluciones».
Insistiendo, en todo momento, que «se negociará todo», la consejería sí precisó que los debates no se eternizarán y que, «aunque no queremos poner plazos concretos», lo cierto es que antes de tres meses «debe estar en marcha la reorganización de los trabajos».
La fórmula para llevarlo a cabo pasa, casi exclusivamente, por la redistribución de efectivos, «puesto que este año, por la prórroga presupuestaria, no podemos hacer frente a una Oferta Pública de Empleo (OPE)». Salud entiende que los sindicatos «deben plantear cuáles son sus planteamientos, así como sus peticiones económicas». Tal y como ya publicó EL COMERCIO, el Sespa plantea que para cubrir el horario hasta las ocho de la tarde, la plantilla de Primaria modifique sus condiciones de trabajo y pase a realizar cuatro jornadas de mañana (de 8 a 15 horas) por una de tarde (hasta las 20 horas).
En la reorganización está también la supresión de unidades de atención continuada, que se concentraría en algunos centros para derivar al personal adscrito a esa atención urgente a las nuevas consultas de tarde.
Rechazo sindical
Sin embargo, la propuesta de la Consejería de Salud y servicios Sanitarios cosechó anteayer el rechazo unánime de la masa sindical. Salvo el sindicato UGT, que se mostró cauto a la espera del resultado de la negociación con la Administración, tanto el Sindicato Médico (Simpa), como el de Enfermería (Satse) y Comisiones Obreras hicieron públicas sus críticas.
Para todos ellos, la idea es «regresiva porque vulnera la jornada laboral» existente, que fue pactada en 2002 tras una dura huelga que paralizó la sanidad asturiana durante semanas. Entienden médicos y enfermeras que el cambio que propone Salud «modifica sustancialmente las condiciones de trabajo», además de ver tras la medida «un recorte de las prestaciones».
En ese punto fueron especialmente duras las enfermeras, que consideran el documento «como una regresión», que vuelve a «condiciones anteriores a la huelga de 2002, donde se pactó una jornada de 8 a 15 horas». Por su parte, el sindicato CC OO encuentra que la distribución de efectivos es, en la práctica, «un recorte de servicios y prestaciones». El otro mensaje unánime fue que «si quieren más trabajo, que lo paguen».





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